lunes 13 de febrero de 2012

Un repaso por las joyas medievales de Subastas Vico

No tenemos por costumbre en este blog hablar sobre subastas numismáticas, sin embargo queremos hacer, en esta ocasión, una excepción, dado que las piezas que se subastan el próximo 1 de marzo de 2012 en la casa numismática Jesús Vico de Madrid, en lo que se refiere a moneda árabe y medieval, se pueden considerar de un extraordinario interés que requiere de toda nuestra atención. Sin lugar a dudas, el coleccionista que adquiera alguna de estas piezas puede considerarse poseedor de un auténtico tesoro numismático. Vamos a deternernos en aquellas, a nuestro parecer, más interesantes.

Empezando por las árabes tenemos una pieza de la que ya hemos hablado recientemente en otra entrada, se trata de un dinar de indicción o dicho de otro modo de una de las primeras acuñaciones de moneda árabe realizada en suelo español, aunque ya pusimos de relieve, que quizás su procedencia podría ser norteafricana. Catalogada en MBC su precio de salida, 300 euros.


No suele ser muy común la subasta de piezas de oro califales, en esta ocasión se presentan dos dinares extraordinarios, aquí mostramos uno de Al-Hakam II de ceca Medinat Al-Zahara, 360 H; en su reverso reza la leyenda en su parte central"El iman Al-Hakam, emir al-munimin al-mustansir bi-llah". La "expresión "al-munimin" alude a "príncipe de los creyentes", máxima autoridad religiosa entre los musulmanes. La expresión "al-mustansir billah" fue un el nombre que se puso Al-hakam II así mismo una vez entronizado; significa "el que busca la ayuda victoriosa de Alá". "Imán" elude al rector de la vida religiosa.


Por último nos detendremos en este magnífico dinar almorávide de Yusuf ibn Tashfin, de ceca Córdoba, 492 H. En la parte central del anverso aparece la típica formula unitarista "No hay dios sino dios, Mahoma enviado de Dios, Alí emir de los musulmanes, hijo de Yusuf". En la orla reza "Y el que buscase fuera del Islam otra religión, no será recibido por él (Dios) y (estará) en la otra (vida) entre los descarriados". Ya en el reverso, la parte central dice "El Imán Abd Allah, emir de los creyentes". En la orla "en nombre de Dios fue acuñado este dinar en Córdoba en el año cuatrocientos noventa y dos". Su precio de salida 1200 euros.


El resto de piezas podeis verlas en este enlace.

En cuanto a moneda castellano-leonesa, Antonio Roma Valdés, escritor y Doctor en Historia y colaborador de este blog, ha seleccionado algunas de las piezas de la subasta, para comentarlas y contextualizarlas históricamente.

La primera pieza centro de su interés es este magnífico Dinero de Alfonso VII de ceca León, leyendas A/ Cruz patada; anfvs rex. R/ León entre *Alfa y Omega*.
Catálogos: H. 1.3, AB 47, AR 33
Lugar y fecha probable de fabricación: León, cerca de 1130
Ejemplares publicados
: uno (VQ 5307)
Precio de salida: 1300 euros

Esta pieza excepcional fue acuñada en los primeros años del reinado de Alfonso VII, probablemente antes de 1130 y en la ciudad de León. A esta conclusión se llega por la similitud del tipo de la cruz con las monedas de Alfonso VI acuñadas antes de 1108 y con las de Doña Urraca.

Conocemos una meaja perteneciente al Museo Arqueológico Nacional publicada por Mercedes Rueda en 1991 en la que se presenta el campo partido por dos líneas, como la ahora indicada, en la que se lee TOLETOCI.

Como elementos iconográficos a destacar, y de acuerdo con la preponderancia de los elementos religiosos en las monedas anteriores a 1157, se indican los signos alfa y omega, presentes en las emisiones de 1103 y 1108, además de otras series con este mismo encuadre temporal, normalmente asociadas a la cruz latina o al crismón, además de dos lunas con la letra omega y dos soles con la letra alfa. Estos mismos elementos los encontramos en los dineros de la emisión de 1087 de Alfonso VI. A pesar de estas referencias en común con las primeras emisiones de Alfonso VI no nos pueden conducir a su asignación a este monarca toda vez que las correspondientes a aquel se caracterizan por su elevado volumen de producción, en un sistema organizativo no compatible con estas acuñaciones excepcionales.

Dinero de Alfonso VIII de ceca León, A/ Dos leones afrontados, con sus cabezas formando una sola, sobre cruz patada; J(L invertida)IL. R/ Cruz patada a izq.; INPEPATOI. III-no.
Catálogos: AB 90, AR 65
Lugar y fecha probable de fabricación: 1150-1155
Ejemplares publicados
: tres, todas ellas en subastas. Conocemos a menos tres piezas más en colecciones particulares.
Precio de salida: 2000 euros


La pieza es la más clara de las conocidas, de manera que podemos describir los elementos del tipo, dos leones que se funden en una sola cabeza, bajo los cuales hay una cruz. Sobre ellos, una L invertida, una I y una L. La presencia de dos leones en el mismo tipo es un tipo que apreciamos en las monedas de los años anteriores a 1157, cuando el reino de Castilla anticipa su escisión del reino de León. Conocemos monedas con dos leones separados por una cruz o a los lados de un árbol, por otra parte propio de los dineros del rey leonés de 1200. Carecemos de datos para interpretar las letras de la parte superior de este tipo.


Dinero de Sancho III, ceca Toledo. R/ SANCIVS REX. III
Catálogos: CC 988-991, AB 150, H 4.1-3, AR 139.2
Lugar y fecha probable de fabricación: Toledo o Segovia, 1157
Ejemplares publicados: Más de 50 entre piezas pertenecientes a museos, publicadas en obras científicas y catálogos de subastas, además de más de siete meajas de este tipo.


Conocemos un dato arqueológico, la aparición de al menos dos meajas en una necrópolis en la provincia de Segovia, lo que asocia esta emisión a algún taller monetario situado entre esta provincia y Toledo, localidad señalada en la leyenda. Se trata de la primera emisión de moneda castellana tras la separación de ambos reinos en 1157 y con anterioridad al temprano fallecimiento de Sancho III en 1158, aspecto que permite una cómoda asignación temporal. El signo final de la leyenda del reverso no es frecuente en las monedas del período románico: informa de que la leyenda no está concluida, una especie de et cetera.


Dinero de Alfonso VIII ceca ¿Segovia?. S en rev. A/ +REX ALFONS, comenzando a las 10.

Catálogos: AR 184.2

Bibliografía específica: Manuel Mozo, 1996

Lugar y fecha probable de fabricación: Castilla, hacia 1160.

Piezas publicadas: Una perteneciente al Instituto Valencia de Don Juan, publicada por Luis Monteverde en 1966 y seis ejemplares subastados de dineros y uno de meaja.

Precio de salida: 1000 euros

Una de sus variantes es la presencia de cuatro círculos delante del jinete, que en la pieza fotografiada semeja ser parte del objeto que porta el jinete en su mano izquierda. Conocemos tipos ecuestres de Alfonso VII, característicos de su coronación en 1135, además de unos dineros anónimos con leyenda TOLETA que parecen compartir tiempo con el presente dinero y otro dinero de Alfonso VIII con leyenda TOLE en el lado del jinete, acaso ligeramente posterior a esta serie. La representación del rey a caballo es un signo característico de la afirmación de poder que podemos encontrar en el pendón de Baeza de Alfonso VII de la Colegiata de San Isidoro de León o las representaciones de Alfonso IX en el Tumbo A de la catedral de Santiago.


Por Antonio Roma Valdés y José David Rodríguez Prados

Las reacuñaciones en Castilla y León en el reinado de Alfonso X

LAS REACUÑACIONES EN CASTILLA Y LEÓN EN EL REINADO DE ALFONSO X

Por Antonio Roma Valdés


I. EL FENÓMENO DE LAS REACUÑACIONES. EJEMPLARES CONOCIDOS


La reacuñación consiste en esencia en añadir un nuevo cuño a una moneda preexistente y de diferente emisión, dotándola de un nuevo valor extrínseco. Presupone, en consecuencia, dos emisiones monetarias diferentes caracterizadas por diferentes configuraciones, de modo que un mismo cospel es estampado en dos ocasiones, asumiendo dos sucesivos valores extrínsecos, o mejor aún, una moneda normal es empleada como cospel para fabricar otra, que es la moneda reacuñada.

Como tal fenómeno es conocido desde la antigüedad y la moneda preexistente, que ahora sirve de cospel ahorrando a los acuñadores las tareas de fabricarlo, tanto puede ser de una emisión extranjera, como de una anterior emisión desmonetizada o no, en cuyo caso el conocimiento de monedas reacuñadas coadyuva a comprender la sucesión de emisiones.

Para comprender su trascendencia en la Edad Media castellana es preciso recordar la importancia que guarda el metal en la moneda, de modo que la monedacospel ha de tener un tanto en principio idéntico de metal noble como el de la moneda nueva, o lo que es lo mismo, de la moneda cuya configuración se pretende dar, y es que ello dificulta sobremanera la existencia de monedas reacuñadas, al menos en lo que se refiere a acuñaciones «oficiales» y no a las obras de falsarios, por ser las sucesivas emisiones de los reinos de Castilla y León de diferentes valores intrínsecos, lo que se traduce en la escasez de ejemplares conocidos de monedas reacuñadas en toda la Edad Media.

El motivo de este trabajo es la existencia de seis monedas reacuñadas, todas del reinado de Alfonso X, de la emisión conocida como la del «dinero de seis lineas» . Algunas de ellas las dio a conocer Mercedes Rueda, proceden del tesorillo de Castrojeriz y se encuentran en el Museo Arqueológico Nacional. Algunos de ellos tienen como moneda-cospel los dineros con leyenda ANFUSREX/ TOLLETA que desde Heiss se atribuyen al Batallador. Los restantes están acuñados sobre dineros con leyenda ALFREXCASTEL/ETLEGIONIS propia de dineros de Alfonso X. Esta nota la tienen en común con otro dinero de procedencia desconocida que me sirve para completar la información.

Para concluir este punto, y deslindarlo de otra peculiaridad, lo esencial en la reacuñación es el tratarse de monedas de diferentes emisiones. Se excluyen, en consecuencia, aquellas monedas que reciben dos golpes en la misma o en diferente cara del mismo cuño, como sucede con la moneda número 338 (0’56 g) del tesorillo de Castrojeriz en la que ambas caras han recibido impactos de anverso y reverso. Ello la aproxima al pepión que reproduce Rueda que se conserva en el Museo de Soria .



II. SUCESIÓN DE LAS EMISIONES

La existencia de estos ejemplares permite, en cualquier caso, establecer una sucesión de las emisiones, de las que la última resulta la del «dinero de seis líneas», y las dos que le preceden resultan la de los dineros con leyenda ANFUSREX/TOLLETA y la de Alfonso X. Por ello, conviene estudiar las emisiones que se producen en los años centrales del siglo XIII y, sobre ellas, practicar las atribuciones de las monedas conocidas. En su orden resultan como sigue:

A) Los dineros pepiones. No es casual que las monedas con leyenda «anfusrex/tolleta» sirvan de cospel en las piezas del M.A.N. pues es conocido que circularon hasta el comienzo del reinado de Alfonso X en la medida que conocemos tesorillos con monedas de este Rey en los que aparecen las referidas monedas. Su origen es incierto y puede situarse en el comienzo del reinado de Alfonso VIII, debiendo continuar su acuñación hasta el año 1256. Sabemos que circularon en Portugal en 1253 y es por ello posible que circularan también en el Reino de León. Siete dineros y medio de estos equivalían a diez burgaleses, doce (un sueldo) eran un dirhem almohade, repartiéndose el marco de plata entre 2.700 monedas de esta clase, de modo que la cantidad de plata en cada una debía resultar 0,085 gramos de plata. En el año 1254 parece que sufrieron una bajada en elmetal . La existencia de la documentación conocida nos muestra unos abundantes dineros, lo que unido a los hallazgos, hace que Beltrán y Rueda considerasen con acierto esos ejemplares como pepiones. Los ejemplares con leyenda ANFUSREX/TOLLETA analizados por Rueda arrojan un porcentaje entre 3,97 y 7,84 por 100 de plata en ejemplares que rondan los 0,8 gramos, lo que es comprensible por la porción de error de los análisis y ser, al menos en la referida ocasión, reducida su proporción de plata.

B) La moneda negra. Alfonso X continuó con las monedas existentes en el reinado de Fernando III, a saber, burgaleses, pepiones, leoneses y salamanqueses, hablando los documentos de «maravedises buenos alfonsíes» sin que se deduzcan diferencias con los precedentes «buenos maravedíes burgaleses» por lo que no parece que se mudasen los tipos hasta 1256, momento en el que se inaugura emisión, común a Castilla y León, de «monedas negras» de las que 7,5 valían tres pepiones, teniendo en consecuencia 0,034 gramos de plata. A esta emisión son atribuibles las monedas con leyenda ALFREXCASTEL/ETLEGIONIS que son las que aparecen en los referidos tesorillos como las únicas acuñadas sin duda por Alfonso X, que es la que sirve de cospel en las citadas monedas reacuñadas. No hay publicados análisis químicos de estas monedas.

C) La moneda de la primera guerra de Granada o moneda «blanca». La emisión que comienza en 1263 (o 1264) es la moneda que llevó esa denominación y que se siguió acuñando hasta 1268. Su peso teórico resulta 0,0435 gramos deplata, si bien, opina Beltrán, es posible que se acuñasen por debajo de este peso, en concreto 0,0345 gramos de plata. El comienzo de esta emisión supone la desmonetización de los dineros pepiones. En estas emisiones se encuadran los «dineros de seis líneas» que parecen ser los siguientes si comparamos su aparición en los tesorillos. Con todo, hay que recordar que con esta tipología son varias las monedas que se acuñan, a saber, las monedas de plata pura y con peso entre 1-1,1 gramos, además de, distingue Orol, dos clases de dineros siendo unos de mejor técnica, dibujo y mejor metal, que los otros, lo que indica que pudieran proceder de diferentes emisiones. En cualquier caso, todos los ejemplares reacuñados parecen tener la misma mala técnica y dibujo. Los análisis de Todesca de «dineros de seis líneas» dan un elevado peso, entre 18 y 24 por 100 de plata . Orol distingue los buenos, con un 14 por 100 de plata de los malos, con un 7 por 100 (y puede añadirse menor peso). Por ser todas las monedas reacuñadas de esta emisión, son incardinables en su cronología.

III. HIPÓTESIS

Para comprender el significado de esos ejemplares dentro del período de emisiones es necesario preguntarse el beneficio que pudieron suponer a su fabricante, y para ello se hace preciso distinguir las siguientes hipótesis:

1. Se trata de una acuñación oficial. Ello ha de hacerse sobre la premisa de que la moneda-cospel tiene el mismo contenido metálico que la del nuevo cuño. En caso contrario los encargados de la ceca no permitirían la emisión de la moneda. En este punto caben dos posibilidades:

A) Se trata de monedas sucesivas en el tiempo. A su vez, cabe:

a) Proceden de emisiones que tienen el mismo contenido de metal, lo cual parece difícil a la vista de la sucesión de emisiones.

b) El contenido de la moneda-cospel es aproximado y el controlador de la ceca tolera la emisión. Ello puede suceder si el metal es ligeramente superior y no compensa a la ceca su conversión en una nueva moneda.

c) Hay un error en el control de la ceca, y tanto puede suceder si la moneda cospel es mayor o menor de peso, superándose los controles.

B) Son emisiones coetáneas. En este caso estaríamos ante un error en la ceca en el que el acuñador confunde el troquel, le da un cuño que no se corresponde y trata con ello de corregir la equivocación. Con todo, esta posibilidad debe ser, asimismo, descartada pues no se produce en este momento una simultaneidad de las emisiones, sin perjuicio de la circulación de monedas de anteriores emisiones en tanto no se demonetizasen.

2. Se trata de una obra de falsarios. La moneda se elabora fuera de la ceca o al margen de ésta. Ello supone que la moneda-cospel es de menor valor intrínseco, está desmonetizada y no se admite su cambio en la ceca o es otra falsa. Con ello, al expender una moneda con una apariencia de mayor valor obtiene lucro.

3. La moneda-cospel es de mayor valor intrínseco y su autor, ceca o falsificador, pierde con el cambio a no ser que su cambio no se autorizase. Esta posibilidad es inadmisible a la vista de la sucesión de emisiones, sin que sea conocida en este momento ninguna demonetización.

4. Se trata de monedas acuñadas en una sola ocasión, pero con un cuño procedente de la anterior emisión con los caracteres en parte borrados por los de la nueva configuración.

IV. PROPUESTAS


Planteadas pues las premisas, posibilidades y ejemplares conocidos, llega el punto de evaluar qué sentido histórico-económico tienen los mismos, y ello con la dificultad que supone no tener elaborados análisis del metal que contienen. Referiré para ello las hipótesis del epígrafe anterior limitándome a indicar los números otorgados al expresarlas, siendo obligada la diferencia entre los ejemplares de moneda de seis líneas acuñados sobre pepiones de los que se acuñan sobre dineros negros. Como última nota, y que es común a todos los ejemplares, es que se trata de
ejemplares encuadrables por su peso entre los ligeros de los dineros de seis líneas.

En todos los ejemplares descarto una posible interpretación que es, a saber, la de ser fabricados con un cuño alterado (lo que señalé con el núm. 4). No hay trabajos relativos a Castilla y León referidos a la vida de los cuños, ni son conocidos ejemplares con esta característica. En cualquier caso, a la vista de todos los ejemplares, no parece que así suceda, pues es apreciable un desplazamiento del metal por efecto del nuevo cuño. Como conclusión añadida, el hecho de aparecer en unconjunto nos indica que fueron monedas que estaban hechas para circular como moneda de cambio.

A) Dineros de seis líneas reacuñados sobre dineros pepiones.

a) Ejemplares. Se trata de los siguientes dineros del tesorillo de Castrojeriz.
— Número 1.022. 0,50 gramos. Sin marca visible. Sólo parcialmente se aprecia la moneda base.
— Número 1.814. 0,56 gramos. No apreciable la marca. Poco marcada la segunda
emisión. Muy visible la moneda base.
— Número 2.009. 0,63 gramos. No apreciable la marca.


b) Explicación. La moneda-cospel debe tener un peso de 0,085 gramos de plata y se le da una configuración de una moneda que ha de tener 0,0435 gramos, esto es, más del doble la moneda que sirve de base respecto de la nueva, lo que hace pensar en las posibilidades número 1Ab, 1Ac, 2 y 3. De entre ellas, descarto la 1Ab dada la desproporción de metal intrínseco existente, resultando admisible si la moneda está desmonetizada y se admite como cambio sin deshacerla. También la 3 por lo absurdo que supone tal pérdida. De las restantes, la 1Ac supone un error mayúsculo pero está en el límite de lo apreciable como hipótesis. Sin embargo, me inclino por la 2, obra de falsario, suponiendo que la moneda base es a su vez otra moneda falsa y ello resultase aparente o en su caso demonetizada.Nos encontraríamos con una moneda que no puede circular y cuya entrega a la ceca puede compensar los gastos de braceaje, por sí o con otras, de modo que no compensa su destrucción en la ceca, o la que se emplea tiene aparentemente menor metal.

B) Dineros de seis líneas reacuñados sobre dineros negros.

a) Ejemplares conocidos. Se trata de los siguientes:
— Número 1.109 del tesorillo de Castrojeriz. 0,70 gramos. Marca creciente. Visible la moneda base tan sólo en un lateral.
— Número 2.150 del tesorillo de Castrojeriz. 0,67 gramos. Marca creciente. Se aprecia bien en anverso la moneda base.
— Colección privada. 0,45 gramos. Marca creciente. Se aprecia tanto en anverso como en reverso.

b) Explicación. Con el mismo valor la moneda reacuñada, la moneda-cospel tiene el valor que le dan 0,034 gramos de plata. En este caso se abren las posibilidades 1Aa, 1Ab, 1Ac y 2. La 1Ab es descartable por cuanto que se trata de una emisión de menor metal y el encargado de la ceca no debe permitir su emisión. Cabe, relacionada con la anterior y analizando la posibilidad 1Aa, que se llegase a acuñar la segunda emisión con el mismo valor intrínseco como apunta Collantes, en cuyo caso, la existencia de estas monedas vendría a coadyuvar a la confirmación de la hipótesis de tal devaluación, y ello con todas las reservas, pues es difícil dar un sentido económico global partiendo de unas monedas que pueden tener otro significado. La posibilidad del error, y entro en la 1Ac, dada la similitud de metal es también admisible. Sin embargo, la posibilidad de una falsedad, posibilidad 2, es tan sólo admisible si las monedas utilizadas como cospel fuesen también falsa. Esta posibilidad, la de la falsedad del cospel, se diluye ante la repetición del fenómeno. En cualquier caso, otro dato debe ser contrastado, y es que el taller en que se produce esta emisión es el que acuña con marca creciente.


V. CONCLUSIONES

1. El fenómeno de las reacuñaciones es excepcional en Castilla y León en la Edad Media.

2. A falta de otros ejemplares, todos del «dinero de seis líneas» los ejemplares conocidos se acuñaron en el período comprendido entre 1263 y 1268.

3. Su existencia confirma el orden de sucesión de emisiones ya apuntado por los autores y las atribuciones estudiadas.

4. Los diferentes valores intrínsecos de las monedas que sirven de base obligan a estudiar por separado cada clase de reacuñaciones no pudiendo darse un único sentido a cada una de ellas.

5. Las reacuñadas sobre pepiones es posible que fueran falsas o un error en el control de la ceca.

6. Las reacuñadas sobre dineros negros parecen obra de la ceca.


7. Todas las monedas eran empleadas en intercambios y por ello fueron atesoradas.

Santiago de Compostela, 30 de octubre de 1995.

Con mi agradecimiento a la Sección de Numismática del Museo Arqueológico Nacional y a la Sociedad Numismática Avilesina.

Fuente: Revista Numisma 238 Julio-Diciembre 1996 Año XLVI pgs. 55-66

La primera moneda "árabe" acuñada en Al-Andalus era ¿árabe?

Algunos historiadores cuestionan la versión católica según la cual el islam se implantó violentamente en España, después de una invasión árabe, en el año 711. Estos argumentan que el islam ni se impuso ni era ajeno a los hispanos, lo abrazaron libre y mayoritariamente. Y hay quien sostiene que la invasión del islam fue promovida por la Iglesia para encubrir su derrota ante los cristianos unitarios, seguidores del arrianismo. Algunos investigadores, concluyen que el mito ha pervivido, contra toda lógica, porque a los católicos les ha interesado mantenerlo; encubría ante el pueblo su fracaso social y religioso.

La guerra civil que estalló en la Península Ibérica a principios del siglo VIII, explicada como conflicto político y disfrazada más tarde como invasión de una potencia extranjera, tuvo su origen en hechos que se remontan a cuatro siglos antes; enfrentamientos entre dos corrientes cristianas.

De todo ello se habla y por eso queremos recomendaros la lectura previa de este enlace muy importante y que servirá como punto de partida para tener una visión histórica que nos permita hacer ciertas aseveraciones desde el punto de vista numismático.

Entrando en este terreno, propiamente dicho, vamos a abordar acerca de la primera moneda árabe acuñada por los árabes en Al-Andalus en torno al año 716 d.C y lo primero que tenemos que señalar es que no era una moneda propiamente árabe. Se trata del sólido o dinar bilingüe escrito en árabe y en latín. Lo primero que llama la atención de esta moneda es que presenta una estrella de ocho puntas, símbolo propio del arrianismo-judaismo-unitarismo.


Medio sólido de ceca Spania (imagen de www.numismaticodigital.com)


Dinar de indicción o biligue (imagen de www.numismaticodigital.com)

Esta imitacion de simbolos ya incoporados en monedas visigodas, nos da que pensar, puesto que no tendría razón de ser que un ejercito invasor victorioso batiera monedas bilingües, sino que tendería a imponer su cultura por la fuerza. Quizás podría sostenerse que un ánimo de facilitar las relaciones arabe-hispanos de tipo comercial, recaudatorio de impuestos, etc. Tampoco las monedas bilingues era algo desconocido, ya anteriormente se habián batido por otras culturas como la romana, etc. Y hay pruebas que atestiguan anteriormente relaciones comerciales con el norte de África. Es más hay quien sostiene que pudieron provenir de África.

Los especialistas señalan que estas monedas fueron acuñadas a principios del siglo VIII, pero no es facil precisar la fecha con exactitud. En cualquier caso la acuñación tuvo que ser anterior al 720 d.C, año a partir del cual solamente se acuñarán monedas con leyendas en árabe, según la reforma monetaria del califa Abd al-Malik del año 696 d.C.

En cuanto a la leyenda, por una cara se lee "solidus feritus in Spania" ("sólido batido en Spania"). Hay quien opina que el término "Spania" no equivale a Hispania, sino que hace alusión a una nueva entidad territorial que posteriormente se correspondería con Al-Andalus, en este sentido son las teorías invasionistas las que cobran mas fuerza. Aunque tampoco esto se puede aseverar con total certeza. El termino Spania no solo se correspondería con suelo español sino también podria pnsarse en suelo norteafricano, lo cual nos pone en duda de que pudieran acuñarse en suelo español, sino que pudieron venir del norte de África, via comercial. El hecho de que una moneda sea encontrada en suelo español no quiere decir que se acuñara aquí. Pensemos por ejemplo, en gros franceses de los siglos XI y XII que se ha encontrado en España y que venían a través de los peregrinos y comerciantes vía "Camino de Santiago".

En la otra cara, la fórmula islámica del unitarismo "En nombre de Dios, solo Dios es sabio, no hay otro parecido a Dios"). Pero esta fórmula también era utilizada por el arrianismo y el hecho de que no se mencione a Mahoma, da pie a pensar que no es una moneda propiamente islámica. No hay en ella ninguna reafirmación de la autoridad del Islam, como ocurrirá en época emiral y califal. Quizas estemos ante una moneda de interregno y de sintetización, conciliación o mejor dicho de sincretismo religioso. Desde el punto de vista histórico no parece, a tenor de los hechos, que el arrrianismo desapareciera de Hispania con Recaredo.

La estrella de ocho puntas, como ya hemos señalado, es de clara tradición visigótica, pero su representación es un misterio dado que no representa ni afirmación de autoridad, como puede ocurrir con un busto de un rey.

Sin duda, estas monedas también llamadas de "indicción" son todo un misterio.

Efectos ópticos, elementos diferenciadores y piezas inéditas

Todo colecionista anhela tener entre sus piezas alguna pieza inédita, que diferencie y de un valor extra a su colección, frente a lo conocido o catalogado hasta la fecha. Aquí en este blog hemos dedicado algunas entradas a piezas, hasta la fecha desconocidas y de gran rareza en cuanto a su origen, tipología o valor.

Sin embargo tenemos que ser muy cautos sobre cuando estamos ante una moneda inédita y cuando ante una mera curiosidad óptica. No debemos dejanos llevar por la imaginación. Sobre todo hay que tratar de informarse en catálogos, libros y web recabando la máxima información posible, y más si cabe, si queremos adquirir alguna esas pieza "supuestamente" inéditas.

De todos es sabido que una monda medieval de, pongamos por ejemplo un cornado de Sancho IV acuñada en León no presenta la misma fisonomía que un cornado acuñado en Burgos. Pese a ser el mismo tipo de moneda puede presentar diferencias, sin ir más lejos, el busto del propio rey presentas grandes diferencias y si hablamos de los reversos de los castillos también se encuentran notables diferencias.

Vamos a ejemplificar:



Las anteriores imagenes, tomadas de la web www.maravedis.net, corresponden a maravedis de Enrique IV. La primera pieza es de la ceca de Córdoba, presenta como podemos ver, un diseño muy esquematizado y de escasos detalles. El león, si no supieramos por la leyenda que es de Enrique IV, podría parecer uno de esos leones románicos propios de las acuñaciones de alfonso IX.

La segunda moneda es también un maravedi de Enrique IV de la ceca de Medina del Campo. El estilo difiere notablemente, es mucho mas profuso en detalles, diriamos que recargado, no hay mas que fijarse la orla de pequeñas cruces que rodea al león. El estilo gótico es claramente apreciable tanto en la leyenda, como en el castillo.

El tercer maravedi, de la ceca de Segovia, también es de clara influencia gótica, pero opta por otro tipo de ornamentación. El castillo es distinto más estilizado que en la ceca de Medina, y ademas ornamenta las alquivoltas.

Estos elementos son diferenciadores entre piezas, digamos entre cecas, pero no por ello hacen que una pieza sea inédita. He tenido la oportunidad de encontrar un anuncio en ebay por el cual el vendedor de la moneda, por cierto una magnifíca pieza, considera inédito un elemento característico de la ceca de Segovia en tiempos de Enrique IV, como es la ornamentación de alquivoltas, diciendo que se trata de dos "personajes" entre torres.


El efecto óptico parece mostrarnos la figura de dos hombres esquematizados, si se me permite, parecen el logotipo de los inocentes, pero no debemos caer en la inocentada de llevarnos por el impetu de que estamos verdaderamente ante una pieza inédita. Tenemos que ser, como dije anteriormente, mas cautos.

Otro ejemplo de ilusión optica: ¿los ángeles existen? Viendo este reverso de cornado de Alfonso XI podriamos decir que si, hay un angel en mitad de castillo. Pero la respuesta, una vez más tiene que ser negativa. Se trata de otro efecto óptico. La m gótica de la ceca de Murcia, esta una vez más ornamentada, lo cual es carácteristico de esa ceca en aquellos tiempos.


Una vez más en numismática mendieval dos más dos no son cuatro y nada es lo que parece.

Si conoces algún otro ejemplo de ilusión óptica, envianos la foto para que podamos publicarla. Gracias

Monedas imitativas en la Edad Media: una meditación sobre valores

Queremos recomendaros la lectura del artículo de Kászon Kovács "Monedas imitativas en la Edad Media: una meditación sobre valores" en el blog Upstream Sight donde se realiza un breve recorrido por curiosos casos de imitación o incorporación de rasgos y leyendas propios de otras culturas.